Burdel sin moral, de ricos vicios, mala vida y demás placeres mundanos...







sábado, 5 de noviembre de 2011

La puta atea

Recuerdo mi etapa moza de niña católica, de esas que van a misa y algún día serán desposadas por un buen hombre.

Recuerdo después, mi etapa de niña de casa, que ya no iba a misa pero se creía las historias de amor “hasta que la muerte los separe”.

Cuando menos me di cuenta dejé de ser la niña virginal para ser una putilla con potencial, que aún cobraba barato y sentía que podía encontrar, entre tantos aposentos, al hombre que la amaría por más de una noche.

Después de buscar erradamente al “amor de mi vida” en los hoteles, los escritorios, el suelo, los sillones, los parques, los salones, la cocina, el baño, mi cama, sus camas… terminé por convertirme en una completa atea.

Y el problema de ser atea es volverte poco creyente. Nada creyente. Si no creo ni en Dios, ¿cómo me pides que te crea, cariño mío?

Resignación. Nada más que resignación para esta puta atea...

miércoles, 19 de octubre de 2011

Editora...

A veces la vida sólo es cuestión de papel y tinta, como una libreta...

Se puede escribir todo, cada pequeño detalle, cuidando los puntos, las comas, los acentos, el interlineado… en donde se escribe de uno mismo, de otros, sobre alguien en particular o simplemente se hacen omisiones a conveniencia.

Escribir con lentitud, con apatía u olvidar hacerlo; escribir con tanta prisa que al releer lo escrito se notan las faltas de ortografía, los errores sintácticos, de gramática… Y a veces, aún recurriendo al corrector, simplemente queda ese espacio vacío... ¿Y qué hay de esas ocasiones en que se desea arrancar páginas completas? Pero, de hacerlo, esa “libreta” perdería parte importante de sí; correría el riesgo de deshojarse, deshacerse…

Lo que expresa la escritura: felicidad, enojo, tristeza, rabia... la escritura, con su tinta tan soluble al llanto...

Y esa libreta en ocasiones puede estar maltratada, otras extraviada; quizá alguien más escriba en ella, por la fuerza, con consentimiento o sin notarlo siquiera...

Lo realmente importante aquí es nunca dejar de agregarle letras, palabras, renglones, párrafos, páginas... Dejar que la tinta cuente qué somos...

Porque veces la vida sólo es cuestión de papel y tinta [...tan soluble al llanto].


miércoles, 12 de octubre de 2011

Miedo

El problema es cuando recuerdas lo mucho que duele...



...y no quieres volver a sentirlo.

viernes, 1 de julio de 2011

Tristeza [retahíla]

Hoy la zozobra me puso a escribir
perdona, la literatura no me es grata
y sin embargo no me duele partir
pues tu desabrida redacción me mata...

domingo, 12 de junio de 2011

Deseo...

Y ahora sí te deseo... Te deseo con sed, con hambre; ese deseo que fluye entre mis piernas, húmedo, tibio, suave, "deseoso" de ti, en mí....

Y te deseo en el sudor y el cansancio que aún no me causas, que anhelan mis poros mezclar con tu mador, entre mis senos, por todo mi cuerpo....

Y te deseo con la mirada, te deseo con los labios, con estos brazos vacíos, con las piernas, con mi vagina, con el pinche corazón, te deseo...

martes, 7 de junio de 2011

Zyanya... Siempre


A lo largo de toda mi vida me han preguntado en múltiples ocasiones el significado de mi nombre, y con una sonrisa, tan simple como la respuesta, contesto: 'Siempre'. Algunos dicen "qué bonito", otros "¡Ah!", expresión casi entrecortada que deja ver cierta decepción....

Pero así es: siempre, Zyanya... Y en el nombre llevo la penitencia: siempre…

¿Siempre? ¿Siempre qué? Siempre traicionera… o traicionada… Ojalá fuera un “vivieron felices para siempre”, o cuando menos un siempre acomp
añado de buenas intenciones: adjetivos calificativos que sean siempre positivos… o antagónicos: siempre puntual e impuntual; siempre sonriente, siempre infeliz; siempre inteligente siempre pendeja… siempre hermosa o siempre desastrosa… ¿siempre hasta que pierda su significado?

Siempre tropezando con la misma piedra, o los mismos hombres, que vienen siendo sinónimos. Siempre, según la Real Academia:

1. En todo o en cualquier tiempo… ¿Estoy
“en todo”? Al menos ya no en un par de vidas… o ellos en la mía… ni en cualquier tiempo… o quizá sí, en el tiempo que se nos fue, en cualquier tiempo que puede arrastrarme a brazos desconocidos o labios ignotos…

2. En todo caso o cuando menos… Cuando menos. Como si en reiteradas ocasiones la vida sólo se delimitara a un “cuando menos”… Cuando menos lo pienso estoy en las entrañas de ese “cuando menos” que orilla al conformismo, como en esas ocasiones en que el talante peso de la soledad te abofetea con ese “cuando menos tienes a alguien”… ese alguien que parece algo, ese algo que no es nada y sólo calienta tu lecho y te regala efímeros ratos de enamoramiento que nunca acaban más que en mentiras, de uno o de otro, da igual; cuando se aceptan y perdonan esas mentiras llega el “vivieron felices para siempre”, y cuando no, llegan las tristezas y las socorridas separaciones que en muchas ocasiones dej
an un mal sabor de boca…

3. Decididamente // Definitivamente… Quisiera tener esa “decisión” más seguido en mis días y en mis horas… como aquella ocasión en que me costó tanto decirme a dejarlo… hasta que la decisión recayó no en mí, sino en su d
ecisión de volver con los viejos tropiezos… y así es como una y otra vez huyo, corriendo con las piernas desnudas y el orgullo atado a ese “definitivamente” que considero inexistente; y aún al considerar ese definitivamente inexistente sigo corriendo para que nunca me alcance… o quizá corro por el miedo de voltear y darme cuenta que realmente no me persigue como yo quisiera, para atarme cual esclava a sus “definitivas” cadenas que me hagan desear tanto quedarme…

4. Por todo tiempo o por tiempo indefinido… Y quizás en esto radique mi indómita inexistencia, que no encuentra en lo finito de la vida su razón de ser sin ser… El error de la lingüística deviene en mi propio ser, que ontológicamente no se figura como algo “indefinido”, por todo el tiempo… si mi propia existencia es finita, ¿cómo concibo, aunque sea en el nombre, algo de tiempo indefinido? Quizá de la misma form
a que espero esa felicidad con rostro (cuyas facciones no logra dibujar mi sapiencia) llegue, aunque la espere indefinidamente…

5. Perpetuamente o por tiempo sin fin… ¿Y por qué el hombre insiste en conquistar lo inexistente? Como los tiempos sin fin, cuando su propia existencia no es perpetua… y nombramos (como eso que llamamos “siempre”), con la idea de que al nombrar creamos; se otorga existencia al nombrar, como creyéndonos dioses, una palabra más para crear explicación y razón a lo que se desconoce, o aún conociéndolo, se niega… Más inventos para sobrellevar, sin llegar a la locura, un mundo que no nos gusta por no poderlo controlar…

6. En todos los casos en que… ¿En cuáles casos? ¿En todos? ¿Qué es todo?... ¿Alguna vez fui el todo de alguien… o algo? ¿Soy un “todo”… completa, unitaria, en qué sentido de la palabra?... En todo caso no soy nada. Soy un todo que ahora es nada, para mí, para otro…

7. Con tal de que… Exactamente como me querías en tu vida… como nos buscamos incansablemente en las vidas de los otros. Con tal de que pasen cosas, con tal de que no pasen otras… con tal de nosotros y nadie más: de los súper egos, de que seamos felices, de que hagamos felices a los demás… con tal… condicionando siempre las decisiones, las personas, las cosas, las ambiciones… condicionándonos hasta las emociones. Siempre bajo tantas y nefastas condiciones…

Y ante tanta palabrería, rebuscando entre mis pensamientos deshilvanados algún sentido, por banal que este sea, a mi penitencia: siemp
re. Eternamente, perpetuamente, perennemente, persistentemente, constantemente, invariablemente, continuamente… Siempre, yo.

sábado, 21 de mayo de 2011

"Querida tentación"

Mi querida tentación,
capital de mis pecados
y mis vicios...

Son puros malos pensamientos

y así es más divertido...
Así, hasta que no resistamos
y los pensamientos
se conviertan en acciones...

¡Ah, qué puta descarada!

No importa lo que digan,
ya estoy acostumbrada

sábado, 7 de mayo de 2011

Hace (no) mucho tiempo...



Y a veces cuando [te] escribo estiro las muñecas,
como queriendo que se me desangre la vida con la tinta de mis letras...

domingo, 24 de abril de 2011

"Ningún motivo"


Aún no te lo digo
y ya estoy pensando
en sacarte de mis horas
y eliminarte de mis días…

Borrando tus recuerdos,
y la tentación profana
me invade hasta la agonía.

Perdona la osadía,
disculpa mis descuidos, pero
hasta el silencio me fastidia…

Aún siento
que algo de mi te ama,
y mientras tanto ya estoy
intentando odiarte.
Me invento excusas,
me quito un peso de encima,
me deslindo de la culpa
y los sinsabores del reproche.

La verdad ya no estoy para eso,
si la ocasión se te hubiese presentado
ni si quiera lo hubieses pensado…

Así que sí, yo soy esa ramera
que por simple adulterio
dejó tu corazón y orgullo estrecho.

miércoles, 20 de abril de 2011

Relato de un insomnio...

Eran las 2:37 a.m., levantándose de la cama… Llevaba apenas unos minutos desde que se había acostado y no dejaba de recordar muchas cosas.

¿Antes del último quién fue…? Ah, claro… y antes de ese, el otro. Recordó aquellos besos, las tantas horas que pasaron juntos; de repente le invadía esa lástima asquerosa que si alguien la sintiera por ella le escupiría en la cara, pero sentía de repente esa lástima por él, por la manera en que se dejaron… o lo dejó, para ser más exactos.

De pronto le dieron ganas de abrir la ventana de su habitación. Sabía que estaba helando afuera y que estaba lloviendo, pero no le importó. Por lo general le disgustaba la lluvia, pero aquella noche, a pesar de ser una madrugada de sábado, todo parecía excesivamente callado, y el silencio causaba una sensación exquisita que hacía más necesario abrir la ventana, de salir incluso por ella, a escondidas, tanto que le producía una emoción que rayaba en la excitación…

Sí, pensó en ponerse sus botas, tomar un suéter largo y salir como ladrona por la ventana, o como la puta que le encantaba sentirse, huyendo entre las sombras… aunque no sabía de qué huía. Quizá de ella misma. Era una estupidez, sabía que no lo haría, pero le gustaba imaginarlo.

Prendió una pequeña lámpara de mano que iluminaba sectores de aquella habitación, como piezas de un rompecabezas, dándole un toque blanquecino y más frío todavía, pero que aún así la confortó.

Abrió su cajón y sacó de una pequeña caja azul su marihuana, las “hierbitas filosóficas” como solía decirle el último de su colección con el que compartió orgasmos. Se hizo un cigarrillo y comenzó a fumar, abriendo por fin la ventana.

No hacía tanto frío como había imaginado, y a lo lejos se escuchaban los gritos alcoholizados que producía una fiesta, perturbando la casi perfección de aquel silencio mortuorio… pero permaneció ahí, a pesar de todo. Del frío, de la ligera llovizna, del no tan perfecto silencio de esa madrugada. Se imaginó cómo estarían pasando su noche todas esas personas de las casas y edificios cercanos; exhaló el humo del cigarro y notó también el vaho que producía su calor… cayó en cuenta de que tenía frío, estaba tiritando y sus piernas, que colgaban por la ventana, estaban tensas…

Terminó su cigarro y se dio cuenta que aquella noche era linda, pero no tenía nada de especial. ¿A quién quería engañar? Sólo eran sus insomnios, los mil y un pensamientos, recuerdos, pendejadas que no la dejaban dormir y que la hacían buscar (a veces fallidamente) en cada bicoca de la vida algo extraordinario…

Cerró por fin la ventana y se sentó en la cama. Ahora pensaba en el penúltimo… no, de hecho era el antepenúltimo... ¿Se asustarían las putas de doble moral si supieran que no le alcanzan los dedos de una mano para contar a los amantes que ha tenido? ¿Y con las dos manos? No, aún no llegaba a esa meta...

Quizá sería más fácil si los enumerara (1, 2, 3, 4…). En fin… como dos antes, uno de los que más la había encantado, y el que más años le había llevado… ¡tremendo hijo de puta! Y a pesar de todo cuánto le aprendió (bastante más que al último)…. No lo odiaba, sólo deseaba que se lo cogiera La Chingada, igual que al último… igual que a todos. “Da igual. Si no los decepcionas tú lo harán ellos”, pensaba, así que hasta a los que ella había “decepcionado” les deseaba… pues simplemente lo que se merecen. Ni más ni menos. Cada quien su karma.

Apagó su lámpara de mano y entró a las sábanas. En dos minutos ya estaba dormida. Quizás estaba cansada después de haber leído un libro entero; quizás el vino tinto que había tomado un par de horas atrás la había embriagado; quizá estaba verdaderamente cansada, pasadas las tres de la mañana; quizá sólo era el efecto de la marihuana… Quizás era todo eso y el analgésico psicológico que se inventaba en ocasiones ante esos cambios en cadena que llamamos vida.

lunes, 18 de abril de 2011

Hombres, hombres...


Cual lobos en celo aúllan y te llaman como a la luna en el ardor de las pasiones avivadas. Y sonríen, gritan, vociferan y dicen detestar los tapujos que causa la moral… Alaban y alimentan tu pensamiento liberal, agradecen tus muslos tan abiertos como tu mentalidad…

Y disfrutan los placeres vergonzosos, esos placeres culposos… los vicios y lo marcado como pecado que les dicta la sociedad. Esa dulce miel de lo prohibido, lo siempre negado pero tantas veces invocado…

Sin embargo, apenas se asoma el alba y olvidan su lado animal para regresar a su condición de ser de sociedad; recobran la estúpida hipocresía, su maldita duplicidad… y entonces les escandaliza tu moral liviana, y vuelven como horrorizados a sus lechos conyugales… extasiándose aún con el olor del idilio en las entrañas…

sábado, 12 de marzo de 2011

De fe y otros cuentos...

¿Me quieres? Sí, lo sé.
"Te quiero a ti, te quiero con tus besos, te quiero con tu cuerpo, te quiero con tu mente retorcida". Me encanta que hasta mi mente retorcida te guste, la quieras…

Pero no me quieras tanto... quiéreme mucho más que eso…
Quiéreme a la distancia, en la lejanía, sin poseerme... extráñame, obsesiónate... y si un día te nace, ámame... Sleep with my ghost, honey...

¿Me adoras?
No me adores de cariño. Adórame con profunda “adoración”, casi veneración, lo cual implicaría ese respeto tan necesitado… adórame como si fuera tu fucking Jesucristo, o tu Virgen María…

¡Carajo!...
Acabo de recordar que eres ateo…

jueves, 10 de marzo de 2011

La méndiga y la mendiga…

Eran como las 12 de la noche y me puse a leer, a distraerme un poco para no estarte pensando. Cuando sentí que me invadió el sueño y no podía más, cerré el libro, tomé mi celular y vi la hora: la una. Era tarde, pero sólo había transcurrido una hora, y eso no fue lo grave… de repente ¡madres! Como cubeta de agua helada me cayó esa vocecita, era la pendejita de mí, como chamaca asustada que le preguntaba a su mami: “¿No llamó?”…

Y la otra, la más méndiga, contestaba casi instantáneamente: “No, pendeja, no llamó. Es más de media noche y no llamó, ni llamará… porque la miserable de mí, la orgullosa, lo mandó a chingar su madre… porque te hizo llorar, pendejita… y hasta a mí me hizo llorar; hasta a la orgullosa y miserable de mí le sacó el dolor y la tristeza… por eso ya no llamará.

“Algún día me lo agradecerás, tonta. Por lo mientras ven aquí, a mi pinche regazo y termina de cortarte las venas, berrea hasta que se te salga la vida…”

Buenas noches, méndiga y mendiga mías…

miércoles, 9 de marzo de 2011

"El funeral"

Me preguntaste si alguna vez he perdonado… No, a decir verdad, creo que nunca lo he hecho. Ni a mí misma…

Quizá por eso no me perdonaría el “perdonarte”… O quizá me estoy ahogando en mi llanto por no haberte perdonado, por dejarte ir… quizá me estoy quebrando por no gritarte más fuerte que no me dejaras ir… o por seguir creyendo que lo harás, que lo intentarás con toda tu alma, con lo que te quede de fuerza…

Y yo te preguntaría, ¿conoces la tristeza? Porque yo la había sentido de mil y un maneras, pero nunca de esta forma…

¿Sabes? Me duele tanto no romper mis propias reglas… Me duele tanto que tu arrepentimiento, o la forma en que lo demostraste, no me alcanzara para agarrar la cuerda que se me escapó entre las manos… Como una niña triste en una dulcería, no me alcanzaron los centavos para comprarme ese caramelo llamado “felicidad”… esa felicidad prometida, que quizá no te di tiempo demostrar…

Sí, yo también odio tu música, en especial cuando la encuentro por error y, de la nada, me saca un llanto espantoso… y odio no sólo tu música, odio mi música, las letras y notas que sentía tan mías por encontrarte en ellas…

Y odio mi cama, nuestras fotografías; odio los tacos, los parques, el té, las gomitas; odio mi
Something que tanto amaba, Wish you were here, When the stars go blue, Maybe I’m amazed, Band on the run, Black… Odio tomar fotos sola, caminar en la calle sola, reír sola, soñar y hacer planes sola… Odio este maquillaje que se escurre con mis lágrimas, como si en ello se me escurriera la vida… Es más, me odio yo misma, ya no me soporto; como diría Honestly Ok: estoy tan sola que ya ni quiero estar conmigo misma… Me odio tanto que hasta me desconocí, desconocí mi rostro apagado, lacrimoso y confundido; desconocí mi aroma, mi perfume, que ya no huele a mí porque ya no huele a nosotros; desconocí mis labios vacíos que sueñan con ser besados…

Pero no puedo acabar de odiarte a ti… y es que prefiero estar odiando al mundo entero que estarte añorando, deseando quiméricamente que me busques y me des todo eso que prometiste y simplemente no alcanzo a ver… la dosis de mi droga favorita de la cual hoy empiezo a desintoxicarme…

lunes, 7 de marzo de 2011

"Borrones"

Hoy te borré
definitivamente de mi vida...
Borré tus mensajes,
tus besos de mis labios,
tus fotografías,
te borré de mi memoria…

Borré tus caricias de mi cuerpo,
nuestro aroma en mi aposento…
Tus canciones,
los momentos,
tus palabras falsas,
el cariño que ya no siento…

Hoy te eliminé de mi vida,
pesaba demasiado tu recuerdo
y me quedó un enorme vacío,
esa parte que se ha muerto…

Hoy te borré de mi vida,
pero aún no me explico
el por qué de la desdicha…

Hunter...

sábado, 5 de marzo de 2011

Anoche

Por qué si te quise tanto no me cuadran las rimas
Me desvanezco, observo el techo
Me deslumbro, sin darme cuenta caigo dormida
Y sueño contigo, con lo que no hemos hecho

Me despierto del ensueño, aletargada
Veo tu fotografía junto a mi cama
La luz de la noche enfría mi almohada
Y desaparece tu imagen en la nada

Me sorprende, me asusto y caigo al suelo
Te busco con desesperación por todos lados
En el armario, no encuentro consuelo
Y me doy cuenta que no eras tú el enmarcado

¿Cambió de rostro un simple portarretratos?
¿Acaso sigo soñando? ¿Estoy alucinando?
Recuerdo que no eres más que un relato
Que comencé una vida que estoy disfrutando…

viernes, 4 de marzo de 2011

62 días

No necesitabas ser perfecto,
Ni tú, ni yo, ni ese “nosotros”…
¿Quién habló de perfección?

Todo era tan simple, tan vano
Que no encuentras
acierto en tus palabras
para explicar lo irreparable…

Nos queda lo inexistente
como aquel amor
que nunca me profesaste…
Lo que nunca podrá ser,
aquello que borraste…

Sientes ahora la soledad,
la melancolía
Y, como a mí, te gusta saberte miserable
¿No pensaste siquiera una vez en todo esto
mientras hacías el amor con ella?
¿Nunca pensaste en la catástrofe
cuando le permitiste entrar en tu lecho?
¿En tus caricias? ¿En tus labios? ¿En lo nuestro?

Intentaré borrarte
De mi vida, de mis días, de mis horas
de mis recuerdos, de las memorias…
Aunque desdichadamente
no podré borrar del todo nuestra historia…

jueves, 3 de marzo de 2011

¡Salud!


Celebremos,
Por los amaneceres grises
Por las aves que ya no cantan
Y las cosas que no me dices

Por la alegría que nunca llega
Por las lágrimas que dejan huella

Dejemos que el vino empape las hojas
Que embriague mi redacción taciturna
Que mate las palabras rotas…

Festejemos,
Por la indomable concupiscencia
Por el frenético derroche
Que se acabe el amor en una noche
Que no me quede tu reminiscencia

Permitamos que choquen las copas
Que rompan el silencio lacerante
Que derramen fantasías en la ropa
Y nos lleven a lo alucinante

Brindemos,
Por esta vida de lacónico goce
Por esa felicidad inasequible
Porque el destino nunca ose
A cambiar lo previsible

Terminemos la botella
Que quede vacía como la moral
Para llenarnos esta mella

Bebamos ante la bóveda celeste
Que Dios apadrine los actos
Que nos conducen a la peste.

jueves, 17 de febrero de 2011

Let's do the things we normally do...

Six months...

No se había percatado: ya había pasado casi medio año desde que había roto aquel lazo, medio año… seis meses, y apenas descubría, mirando un par de fotos tontas, que él le había enseñado a mirar el cielo, a voltear siempre más allá de sí… ¿volteaba ahora frecuentemente a ver el cielo? ¿Las hojas de los árboles y esos hermosos rayos de sol que parecían apenas rozarlas?...

Recordaba todo eso y casi podía sentir esa brisa estival, cuando compartían los besos, las miradas y los susurros al oído con las caricia del pasto bajo de sí. ¡Dios! ¡Cuántas horas pasó junto aquel individuo!

Y realmente la había hecho feliz, hasta que se le acabó el encanto, pero… tantos días juntos, desayunos, comidas, cenas… besos, caricias, sonrisas, enojos y hasta lágrimas… pétalos de rosas y ramos de flores, ideales, sueños y planes; noches, desvelos, trabajo, bromas y hasta sudor… orgasmos, victorias y derrotas… cuántas veces no se abrazaron simplemente, porque sí y sin más, en una silla, en el suelo, un sillón, la cama, una mesa, el pasto, bajo la lluvia… ¡Dios! Ya ni siquiera conservaba una foto de los dos juntos, con toda aquella dicha… parecía tan poca cosa aquel asunto casi olvidado…

Y esa era la mejor prueba de que las cosas no se pueden borrar del todo, en especial cuando valieron la pena…