Burdel sin moral, de ricos vicios, mala vida y demás placeres mundanos...







jueves, 17 de febrero de 2011

Six months...

No se había percatado: ya había pasado casi medio año desde que había roto aquel lazo, medio año… seis meses, y apenas descubría, mirando un par de fotos tontas, que él le había enseñado a mirar el cielo, a voltear siempre más allá de sí… ¿volteaba ahora frecuentemente a ver el cielo? ¿Las hojas de los árboles y esos hermosos rayos de sol que parecían apenas rozarlas?...

Recordaba todo eso y casi podía sentir esa brisa estival, cuando compartían los besos, las miradas y los susurros al oído con las caricia del pasto bajo de sí. ¡Dios! ¡Cuántas horas pasó junto aquel individuo!

Y realmente la había hecho feliz, hasta que se le acabó el encanto, pero… tantos días juntos, desayunos, comidas, cenas… besos, caricias, sonrisas, enojos y hasta lágrimas… pétalos de rosas y ramos de flores, ideales, sueños y planes; noches, desvelos, trabajo, bromas y hasta sudor… orgasmos, victorias y derrotas… cuántas veces no se abrazaron simplemente, porque sí y sin más, en una silla, en el suelo, un sillón, la cama, una mesa, el pasto, bajo la lluvia… ¡Dios! Ya ni siquiera conservaba una foto de los dos juntos, con toda aquella dicha… parecía tan poca cosa aquel asunto casi olvidado…

Y esa era la mejor prueba de que las cosas no se pueden borrar del todo, en especial cuando valieron la pena…

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