A lo largo de toda mi vida me han preguntado en múltiples ocasiones el significado de mi nombre, y con una sonrisa, tan simple como la respuesta, contesto: 'Siempre'. Algunos dicen "qué bonito", otros "¡Ah!", expresión casi entrecortada que deja ver cierta decepción....
Pero así es: siempre, Zyanya... Y en el nombre llevo la penitencia: siempre…
¿Siempre? ¿Siempre qué? Siempre traicionera… o traicionada… Ojalá fuera un “vivieron felices para siempre”, o cuando menos un siempre acomp
añado de buenas intenciones: adjetivos calificativos que sean siempre positivos… o antagónicos: siempre puntual e impuntual; siempre sonriente, siempre infeliz; siempre inteligente siempre pendeja… siempre hermosa o siempre desastrosa… ¿siempre hasta que pierda su significado?
Siempre tropezando con la misma piedra, o los mismos hombres, que vienen siendo sinónimos. Siempre, según la Real Academia:
“en todo”? Al menos ya no en un par de vidas… o ellos en la mía… ni en cualquier tiempo… o quizá sí, en el tiempo que se nos fue, en cualquier tiempo que puede arrastrarme a brazos desconocidos o labios ignotos…
2. En todo caso o cuando menos… Cuando menos. Como si en reiteradas ocasiones la vida sólo se delimitara a un “cuando menos”… Cuando menos lo pienso estoy en las entrañas de ese “cuando menos” que orilla al conformismo, como en esas ocasiones en que el talante peso de la soledad te abofetea con ese “cuando menos tienes a alguien”… ese alguien que parece algo, ese algo que no es nada y sólo calienta tu lecho y te regala efímeros ratos de enamoramiento que nunca acaban más que en mentiras, de uno o de otro, da igual; cuando se aceptan y perdonan esas mentiras llega el “vivieron felices para siempre”, y cuando no, llegan las tristezas y las socorridas separaciones que en muchas ocasiones dej
an un mal sabor de boca…
3. Decididamente // Definitivamente… Quisiera tener esa “decisión” más seguido en mis días y en mis horas… como aquella ocasión en que me costó tanto decirme a dejarlo… hasta que la decisión recayó no en mí, sino en su d
ecisión de volver con los viejos tropiezos… y así es como una y otra vez huyo, corriendo con las piernas desnudas y el orgullo atado a ese “definitivamente” que considero inexistente; y aún al considerar ese definitivamente inexistente sigo corriendo para que nunca me alcance… o quizá corro por el miedo de voltear y darme cuenta que realmente no me persigue como yo quisiera, para atarme cual esclava a sus “definitivas” cadenas que me hagan desear tanto quedarme…
4. Por todo tiempo o por tiempo indefinido… Y quizás en esto radique mi indómita inexistencia, que no encuentra en lo finito de la vida su razón de ser sin ser… El error de la lingüística deviene en mi propio ser, que ontológicamente no se figura como algo “indefinido”, por todo el tiempo… si mi propia existencia es finita, ¿cómo concibo, aunque sea en el nombre, algo de tiempo indefinido? Quizá de la misma form
a que espero esa felicidad con rostro (cuyas facciones no logra dibujar mi sapiencia) llegue, aunque la espere indefinidamente…
5. Perpetuamente o por tiempo sin fin… ¿Y por qué el hombre insiste en conquistar lo inexistente? Como los tiempos sin fin, cuando su propia existencia no es perpetua… y nombramos (como eso que llamamos “siempre”), con la idea de que al nombrar creamos; se otorga existencia al nombrar, como creyéndonos dioses, una palabra más para crear explicación y razón a lo que se desconoce, o aún conociéndolo, se niega… Más inventos para sobrellevar, sin llegar a la locura, un mundo que no nos gusta por no poderlo controlar…
6. En todos los casos en que… ¿En cuáles casos? ¿En todos? ¿Qué es todo?... ¿Alguna vez fui el todo de alguien… o algo? ¿Soy un “todo”… completa, unitaria, en qué sentido de la palabra?... En todo caso no soy nada. Soy un todo que ahora es nada, para mí, para otro…
7. Con tal de que… Exactamente como me querías en tu vida… como nos buscamos incansablemente en las vidas de los otros. Con tal de que pasen cosas, con tal de que no pasen otras… con tal de nosotros y nadie más: de los súper egos, de que seamos felices, de que hagamos felices a los demás… con tal… condicionando siempre las decisiones, las personas, las cosas, las ambiciones… condicionándonos hasta las emociones. Siempre bajo tantas y nefastas condiciones…
Y ante tanta palabrería, rebuscando entre mis pensamientos deshilvanados algún sentido, por banal que este sea, a mi penitencia: siemp
re. Eternamente, perpetuamente, perennemente, persistentemente, constantemente, invariablemente, continuamente… Siempre, yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario