Burdel sin moral, de ricos vicios, mala vida y demás placeres mundanos...







martes, 27 de abril de 2010

Carta No. 21

Y después de largas noches, y las horas interminables de desvelo, hoy te escribo de nuevo amante, amante mío, mi amante nuevo.

Mírame ahora, desnuda en tu aposento, en nuestro lecho divino. Aquella sonrisa imperfecta, tan dulce como segura; me da vida tu despertar, amanecer excelso de gloria…

Y camino tan descalza, tan descalza y desolada, con el cabello mojado y las piernas desnudas. Tus brazos me alcanzan, me deshago en un beso, me ato a tu cuello…

Deliro de día, me revuelvo de noche; me tortura tu foto, tus besos, el derroche. Te recuerdo en la ducha, te recuerdo en la cama, golpeteas con ternura mis caderas, me inundas toda, hasta el alma…

Te extrañé, te extraño, te extrañaré. No importa cuántas veces cambie tu rostro, amante mío, de cualquier forma siempre te extraño. Condena maldita, el desearte en cada respiro por años y años…

No hay comentarios:

Publicar un comentario