Burdel sin moral, de ricos vicios, mala vida y demás placeres mundanos...







sábado, 12 de marzo de 2011

De fe y otros cuentos...

¿Me quieres? Sí, lo sé.
"Te quiero a ti, te quiero con tus besos, te quiero con tu cuerpo, te quiero con tu mente retorcida". Me encanta que hasta mi mente retorcida te guste, la quieras…

Pero no me quieras tanto... quiéreme mucho más que eso…
Quiéreme a la distancia, en la lejanía, sin poseerme... extráñame, obsesiónate... y si un día te nace, ámame... Sleep with my ghost, honey...

¿Me adoras?
No me adores de cariño. Adórame con profunda “adoración”, casi veneración, lo cual implicaría ese respeto tan necesitado… adórame como si fuera tu fucking Jesucristo, o tu Virgen María…

¡Carajo!...
Acabo de recordar que eres ateo…

jueves, 10 de marzo de 2011

La méndiga y la mendiga…

Eran como las 12 de la noche y me puse a leer, a distraerme un poco para no estarte pensando. Cuando sentí que me invadió el sueño y no podía más, cerré el libro, tomé mi celular y vi la hora: la una. Era tarde, pero sólo había transcurrido una hora, y eso no fue lo grave… de repente ¡madres! Como cubeta de agua helada me cayó esa vocecita, era la pendejita de mí, como chamaca asustada que le preguntaba a su mami: “¿No llamó?”…

Y la otra, la más méndiga, contestaba casi instantáneamente: “No, pendeja, no llamó. Es más de media noche y no llamó, ni llamará… porque la miserable de mí, la orgullosa, lo mandó a chingar su madre… porque te hizo llorar, pendejita… y hasta a mí me hizo llorar; hasta a la orgullosa y miserable de mí le sacó el dolor y la tristeza… por eso ya no llamará.

“Algún día me lo agradecerás, tonta. Por lo mientras ven aquí, a mi pinche regazo y termina de cortarte las venas, berrea hasta que se te salga la vida…”

Buenas noches, méndiga y mendiga mías…

miércoles, 9 de marzo de 2011

"El funeral"

Me preguntaste si alguna vez he perdonado… No, a decir verdad, creo que nunca lo he hecho. Ni a mí misma…

Quizá por eso no me perdonaría el “perdonarte”… O quizá me estoy ahogando en mi llanto por no haberte perdonado, por dejarte ir… quizá me estoy quebrando por no gritarte más fuerte que no me dejaras ir… o por seguir creyendo que lo harás, que lo intentarás con toda tu alma, con lo que te quede de fuerza…

Y yo te preguntaría, ¿conoces la tristeza? Porque yo la había sentido de mil y un maneras, pero nunca de esta forma…

¿Sabes? Me duele tanto no romper mis propias reglas… Me duele tanto que tu arrepentimiento, o la forma en que lo demostraste, no me alcanzara para agarrar la cuerda que se me escapó entre las manos… Como una niña triste en una dulcería, no me alcanzaron los centavos para comprarme ese caramelo llamado “felicidad”… esa felicidad prometida, que quizá no te di tiempo demostrar…

Sí, yo también odio tu música, en especial cuando la encuentro por error y, de la nada, me saca un llanto espantoso… y odio no sólo tu música, odio mi música, las letras y notas que sentía tan mías por encontrarte en ellas…

Y odio mi cama, nuestras fotografías; odio los tacos, los parques, el té, las gomitas; odio mi
Something que tanto amaba, Wish you were here, When the stars go blue, Maybe I’m amazed, Band on the run, Black… Odio tomar fotos sola, caminar en la calle sola, reír sola, soñar y hacer planes sola… Odio este maquillaje que se escurre con mis lágrimas, como si en ello se me escurriera la vida… Es más, me odio yo misma, ya no me soporto; como diría Honestly Ok: estoy tan sola que ya ni quiero estar conmigo misma… Me odio tanto que hasta me desconocí, desconocí mi rostro apagado, lacrimoso y confundido; desconocí mi aroma, mi perfume, que ya no huele a mí porque ya no huele a nosotros; desconocí mis labios vacíos que sueñan con ser besados…

Pero no puedo acabar de odiarte a ti… y es que prefiero estar odiando al mundo entero que estarte añorando, deseando quiméricamente que me busques y me des todo eso que prometiste y simplemente no alcanzo a ver… la dosis de mi droga favorita de la cual hoy empiezo a desintoxicarme…

lunes, 7 de marzo de 2011

"Borrones"

Hoy te borré
definitivamente de mi vida...
Borré tus mensajes,
tus besos de mis labios,
tus fotografías,
te borré de mi memoria…

Borré tus caricias de mi cuerpo,
nuestro aroma en mi aposento…
Tus canciones,
los momentos,
tus palabras falsas,
el cariño que ya no siento…

Hoy te eliminé de mi vida,
pesaba demasiado tu recuerdo
y me quedó un enorme vacío,
esa parte que se ha muerto…

Hoy te borré de mi vida,
pero aún no me explico
el por qué de la desdicha…

Hunter...

sábado, 5 de marzo de 2011

Anoche

Por qué si te quise tanto no me cuadran las rimas
Me desvanezco, observo el techo
Me deslumbro, sin darme cuenta caigo dormida
Y sueño contigo, con lo que no hemos hecho

Me despierto del ensueño, aletargada
Veo tu fotografía junto a mi cama
La luz de la noche enfría mi almohada
Y desaparece tu imagen en la nada

Me sorprende, me asusto y caigo al suelo
Te busco con desesperación por todos lados
En el armario, no encuentro consuelo
Y me doy cuenta que no eras tú el enmarcado

¿Cambió de rostro un simple portarretratos?
¿Acaso sigo soñando? ¿Estoy alucinando?
Recuerdo que no eres más que un relato
Que comencé una vida que estoy disfrutando…

viernes, 4 de marzo de 2011

62 días

No necesitabas ser perfecto,
Ni tú, ni yo, ni ese “nosotros”…
¿Quién habló de perfección?

Todo era tan simple, tan vano
Que no encuentras
acierto en tus palabras
para explicar lo irreparable…

Nos queda lo inexistente
como aquel amor
que nunca me profesaste…
Lo que nunca podrá ser,
aquello que borraste…

Sientes ahora la soledad,
la melancolía
Y, como a mí, te gusta saberte miserable
¿No pensaste siquiera una vez en todo esto
mientras hacías el amor con ella?
¿Nunca pensaste en la catástrofe
cuando le permitiste entrar en tu lecho?
¿En tus caricias? ¿En tus labios? ¿En lo nuestro?

Intentaré borrarte
De mi vida, de mis días, de mis horas
de mis recuerdos, de las memorias…
Aunque desdichadamente
no podré borrar del todo nuestra historia…

jueves, 3 de marzo de 2011

¡Salud!


Celebremos,
Por los amaneceres grises
Por las aves que ya no cantan
Y las cosas que no me dices

Por la alegría que nunca llega
Por las lágrimas que dejan huella

Dejemos que el vino empape las hojas
Que embriague mi redacción taciturna
Que mate las palabras rotas…

Festejemos,
Por la indomable concupiscencia
Por el frenético derroche
Que se acabe el amor en una noche
Que no me quede tu reminiscencia

Permitamos que choquen las copas
Que rompan el silencio lacerante
Que derramen fantasías en la ropa
Y nos lleven a lo alucinante

Brindemos,
Por esta vida de lacónico goce
Por esa felicidad inasequible
Porque el destino nunca ose
A cambiar lo previsible

Terminemos la botella
Que quede vacía como la moral
Para llenarnos esta mella

Bebamos ante la bóveda celeste
Que Dios apadrine los actos
Que nos conducen a la peste.